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Parte de mí
lo forman todas tus células.
Vuelo a tu río
como una simple libélula.
Es como ayer
cuando yo te abrí mis brazos.
No es como ayer
cuando me hice mil pedazos.
Hoy me falta la carne
que tenía en el pecho
y así, cuando el viento arde,
me siento tan deshecho
mi corazón al aire
que agoniza en su lecho.
No soy como tú.
Yo quiero vivir
y tú eres muerte.
No soy como tú.
Yo confío en la vida,
y tú maldices la suerte.
El día es vida
y la noche muerte,
porque de día,
las cosas más superficiales
me entretienen,
pero por la noche
mis brazos están vacíos
y me duelen
hasta el punto de astillarse
Esta mañana al despertarme,
aunque quería alumbrarme,
se ha quedado corto el Sol.
Esta mañana, a mi abrazada,
dabas la luz que necesitaba
mi corazón, Petite Fleur.
Las yemas de mis dedos están
deseando tocar
tu alma.
Y yo lo que quisiera es rozar,
al fin una vez más,
tus alas.
Has de pensar que yo no soy más
que un pobre mortal
que te ama.
Hoy
una explosión,
en mi espacio interior,
ha provocado
un big bang de expansión.
Sintiendo tus dedos
a ras de mi espalda,
cual gaviota blanca
que vuela en la playa,
siento que se alumbra
enterita mi alma.
La última fue la peor.
Después de tantas batallas
tan repletas de dolor,
vino, para culminar,
el sol más agotador.
Te podría decir
que nuestro amor es tan puro
que no lo puede todo.
Podría confirmar
que el paso del tiempo
limpió todo el lodo.
