Al ritmo de Rosenvinge
Recuerdo cuando me abrazaste
al ritmo de Rosenvinge.
Luego tú me besaste
y susurrando me dijiste:
"estoy cansado de princesas,
estoy cansado de soñar.
Olvidaría mi vida entera
si me quisieras cuidar".
Oíamos en ese momento
"Alguien que cuide de mi",
sonaba como un lamento,
pero a mi me hizo feliz.
No te preocupes, mi amor,
que yo estaré
cuidando de tu corazón
y ni una vez
notarás que te falte.
Me tendrás ahí delante.
Y tú me dijiste "sí,
me fallarás".
Yo contesté que "no,
que no es verdad"
Y empezó una guerra
de caricias
y de besos,
sin muertos,
con presos,
sin sangre
ni huesos.
Recuerdo cuando me abrazaste
y toda me estremeciste.
Luego tú me besaste
y casi temblando dijiste:
"esto no puede ser real,
esto debe de ser un sueño,
no quiero ningún otro puñal,
no quiero ningún otro duelo".
Oíamos en ese momento
"La distancia adecuada",
sonaba como un lamento,
pero yo estaba emocionada.
No te preocupes, mi amor,
que yo estaré
cuidando de tu corazón
y ni una vez
notarás que te falte.
Me tendrás ahí delante.
Y tú me dijiste "sí,
me fallarás".
Yo contesté que "no,
que no es verdad"
Y empezó una guerra
de caricias
y de besos,
sin muertos,
con presos,
sin sangre
ni huesos,
con dudas,
con miedos.
Si te acercas
me pierdo.
Si te acercas
me pierdo,
me pierdo,
me pierdo.
Zaït, 23 de febrero de 2010
