Orusco

02 Ago 2010
Publicado por zait

Pueblo de calles retorcidas,
subidas, bajadas,
paredes jalbergadas.

Silencio que me roba,
de dentro de mi alma,
mi vida estresada.

Piedras que me muestran
las paredes desconchadas,
enseñándome sus entrañas.

Chimeneas humeando
a hora bien entrada,
la cena está preparada.

Un perro en la sombra
con las patas estiradas
y las orejas bajas.

Y, desde la colina,
tejas rojas ya no claras
y el blanco de mujer casta.

Agua fresca en la fuente,
agua transparente y clara
que mi sed siempre calma.

Pájaros revolotean
y cantan salves de mañana
y al salir la Luna clara.

¿Qué haré cuando me vaya
o me nieguen la plaza
o cenar en sus entrañas?

Zaït, 15 de agosto de 1995

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