Poesía

Vamos a hablarnos con las manos,
la piel será los oídos.

Vamos a tocarnos con los labios,
las orejas serán la piel.

La noche nos sonríe
mostrando los dientes nacarados
de la Luna.

Oírte respirar a mi lado
es música celestial.
Cada expiración es un dedo
que el alma viene a acariciar.

Tu cabello
se retuerce y se enreda
para formar esa trenza.

Como mis pensares,
si me faltas se retuercen
y se enredan en mi frente.

Dime si aun crees en mí.
Quiero que juntos
veamos el mundo,
el Sol cuando salga,
la lluvia que caiga,

Esta noche, el aceite de melón
invade mis sentidos,
nos acerca en la imaginación
y parece que estás conmigo.

Perdona, Dios,
por pedir lo que quiero
sin pararme a valorar
lo que ahora ya tengo.

El rugido de la montaña
entre los pinos y encinas,
se oye toda la mañana
entrando por mis oídos,
recorriendo mis entrañas.

A Imma

Eres la musa más grande
que tenga cualquier artista.
Tu no me inspiras
dibujos o poesía,

Más cruel que tu propio dolor
es el dolor que le duele
a los que les tienes amor.