Amada libertad
Siempre te vendí al mejor postor
o te perdía entre los labios
de algún mentiroso amor.
Te deseaba, te amaba,
pero siempre en nuestra contra
el mundo se confabulaba.
Y a veces creí rozarte
con las yemas de mis dedos
pero, ¡pobre iluso!, estabas tan distante...
Aunque al final te vi pasar
y te cogí fuerte del brazo
para no dejarte escapar.
Y ahora te estoy conquistando
para tenerte junto a mi,
toda la vida a mi lado.
Mas si te digo la verdad,
aun no se ni como hueles,
amada libertad.
Zaït, 31 de julio de 2010
