Dormir a mi lado
Oírte respirar a mi lado
es música celestial.
Cada expiración es un dedo
que el alma viene a acariciar.
Sentir tu piel con la mía
es un éxtasis sin igual.
La conciencia se me detiene
y mi alma empieza a reinar.
Oler tu aroma, princesa,
me transporta al más allá.
Subo a las nubes, me elevo,
y los dioses me sonríen al pasar.
Verte durmiendo, mi vida,
me hace despertar
toda la poesía dormida
que por ti quiso esperar.
Y si te beso, tu sabor
quiere que llegue a explotar
mi humilde corazón
que sólo existe para poderte amar.
Zaït, 26 de agosto de 2010
