Las tretas de Satán
Tengo ganas
de pegarle fuego a todo:
mi casa, mis cosas,
mi vida, mis modos,
mi gente, mis ropas,...
para que quede solo
y únicamente mi boca.
Y con mi boca
decirle a lo que ya no existe:
"un día me cazaste,
un día me venciste,
un día me amaste,
un día me creíste
y un día me mataste."
Se que no oirá
porque el fuego lo consimió,
pero me desahogaré
de todo lo que me ahogó:
de aquello en lo que erré
y en dolor se volvió,
y de lo que en vano amé.
Y sola, mi boca
hablará sin temor.
Ya podrá ser ella.
Me devolverán mi yo.
Y me gustaría que oyera
aquel verdadero amor
de salvarse de la hoguera.
Pero solo yo,
no quedará nada más.
Solo las cenizas de un pasado
que siempre quise olvidar,
y de un futuro malogrado
por las tretas de Satán,
de las que estoy algo cansado.
Zaït, 6 de agosto de 2010
