Mañana, ayer
No me hables de mañana,
que cuando trinen los pájaros
no sé si despertaré
o la dulce muerte besará mis labios,
o el viento del sur me llevará con él.
No me hables de mañana,
que no te puedo responder
no lo haré ahora ni nunca
porque jamás lo podré saber,
ni si algo mi vida trunca.
No me hables del ayer,
que el que fui ya no está aquí,
a cada segundo cambiamos
y yo pude al final huir
de mis errores pasados.
No me hables del ayer,
que nada pasado fue mejor,
si no, perduraría por siempre,
pero si el tiempo lo mató,
no lo revivas en tu mente.
Háblame de hoy,
de la verdad que compartimos,
de la luz que nos alumbra,
y siente plenitud en lo que vivimos
dejando el pasado en la tumba.
Háblame de hoy,
de las risas y los besos,
de los abrazos y nuestras charlas,
y siente plenitud en lo que hacemos
dejando la incógnita del mañana.
Zaït, 10 de agosto de 2010
