Verte al dormir
Despiertos toda la noche,
toda la noche sin dormir.
Nos acostamos a las doce
y a las seis, dijiste así:
«¡Levanta de mi cama
y vete ya de aquí,
que tu olor en mi almohada
me hace verte al dormir!
Y me atormentas soñando,
pues no sé qué quieres de mí:
si estás coqueteando
o solo quieres reír.»
Cogí mi libreta
para poderlo escribir,
y con sonrisa coqueta,
me marché de allí.
Sé que, ya de espaldas,
volviste a sonreír.
Y es que quedaban ganas
de ver el Sol salir.
Pero solo me fui en parte,
algo se quedó allí
para salir en tus sueños,
y que te acordaras de mí.
Allí, con mi recuerdo,
empezaste a dormir
como princesa de un cuento
de los de final feliz.
Zaït, 3 de enero de 2010
